CATAR
La final más grande de la historia. Argentina ganaba 2-0. Mbappé marcó dos goles en 97 segundos para empatar. Prórroga. Messi marcó, Mbappé igualó de penalti con hat-trick. Penaltis. El Dibu Martínez paró uno. Argentina campeona. Messi levantó la copa que le faltaba. El planeta se detuvo.
LA HISTORIA
El 18 de diciembre de 2022, el fútbol produjo su obra maestra definitiva.
La final entre Argentina y Francia en el Lusail Iconic Stadium de Catar no fue un partido de fútbol. Fue una sinfonía de drama, genialidad, y emoción que agotó todo lo que el deporte puede ofrecer. Si algún marciano le pidiera a la humanidad una sola prueba de por qué amamos este juego, le mostraríamos esta final.
Lionel Messi, a los 35 años, en su última Copa del Mundo, buscaba el único trofeo que le faltaba. Argentina dominó la primera hora de juego con una perfección que parecía irrebatible. Messi abrió de penal (23'), Di María selló una contra perfecta (36'). 2-0. Francia no existía. El guion estaba escrito.
“Y entonces, en 97 segundos, Kylian Mbappé reescribió la historia.”
Y entonces, en 97 segundos, Kylian Mbappé reescribió la historia. Gol al minuto 80. Gol al minuto 81. Dos goles en 97 segundos que transformaron una coronación en un partido de locura. 2-2. El Lusail explotó.
La prórroga fue un duelo entre el pasado y el futuro del fútbol. Messi marcó en el 108' tras un rechace en la línea. Argentina 3-2. Pero Mbappé, implacable, forzó un penal y lo convirtió. 3-3. Hat-trick en una final. Algo que no ocurría desde Geoff Hurst en 1966.
Penaltis. El Dibu Martínez, que había provocado psicológicamente a cada tirador francés durante el torneo, atajó el disparo de Kolo Muani. Gonzalo Montiel marcó el último penal. Argentina era campeona del mundo.
Messi cayó de rodillas. Sus compañeros lo sepultaron bajo una pila humana. El mundo entero —televisiones, redes sociales, plazas públicas— se detuvo. En Buenos Aires, cuatro millones de personas inundaron las calles.
Dos días después, durante la caravana del campeonato, Messi levantó la copa desde un autobús descubierto ante una marea humana que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. El emir de Catar le había colocado un bisht (túnica árabe de honor) en la ceremonia de premiación. Messi, con el bisht sobre sus hombros, levantó el trofeo. La imagen definió una era.
Mbappé terminó con 8 goles — incluido un hat-trick en la final — y aun así no fue suficiente. En la historia contra la juventud, esta vez ganó la historia.
VOCES DEL MUNDIAL
“Sabía que era mi última oportunidad. Soñé tantas veces con este momento que cuando llegó, sentí que ya lo había vivido.”
“¿Qué mirás, bobo? Andá pa' allá.”
“El Dibu me miraba a los ojos, bailaba, hacía muecas. Nunca había visto a un portero así. Era como enfrentar a un loco.”
DATOS Y CURIOSIDADES
Datos clave
- 01
Considerada unánimemente la mejor final de la historia del fútbol
- 02
Mbappé: hat-trick en la final, 8 goles en el torneo — y no alcanzó
- 03
Messi: 7 goles, 3 asistencias, Balón de Oro y Copa del Mundo al fin
- 04
Marruecos: primera selección africana (y árabe) en llegar a semifinales
- 05
Primer Mundial en el mundo árabe — disputado en noviembre-diciembre
Lo que pocos saben
Mbappé es el segundo jugador en marcar un hat-trick en una final (después de Hurst en 1966). Aun así, terminó en el equipo perdedor.
Marruecos se convirtió en la primera selección africana y árabe en llegar a semifinales, eliminando a Bélgica, España y Portugal en el camino.
El bisht que el emir de Catar le colocó a Messi en la premiación generó controversia global — muchos consideraron que 'tapaba' la camiseta argentina. Para el mundo árabe, fue un gesto de máximo honor.
Arabia Saudita venció 2-1 a Argentina en el partido inaugural, una de las mayores sorpresas de la historia. Argentina luego no perdió ningún otro partido.
La tanda de penaltis fue vista por una audiencia global estimada de 1.500 millones de personas — el evento deportivo más visto de la historia.